domingo, abril 06, 2014

Los universos narrativos en "La niña de la lluvia"

Mariano Vargas [1] / París

Si algún deber existe en el quehacer literario, ese ha de ser el de hurgar en la condición humana, en la miseria del hombre y de la mujer de nuestra época. Y creo que el libro de Haydith Vásquez del Águila se encamina en ese propósito. La niña de la lluvia, título del conjunto de cuentos que hoy presento antes ustedes, muestra a una escritora preocupada, sobre todo, por el amor. O más bien dicho por el desamor. Amores imposibles, rotos, descuadrados. Amores que trascienden la realidad física, que se cuelan como gotas de lluvia entre las páginas, que exigen piedad, que gritan. Estos amores fatigados encuentran su correlato en el personaje central que transita a lo largo de casi todos los cuentos: la mujer. No es, sin embargo, el único tema que podemos encontrar aquí. También hay cuentos que remiten al realismo mágico, a la sabiduría popular, a la mitología amazónica. Tres son los grandes universos narrativos que componen en este libro de cuentos.

Es posible enmarcar al primero de ellos dentro de lo que se suele denominar como literatura realista. Dentro de este universo, encontramos tres relatos: "Abigeo", "Helena" y "Trago amargo". A los tres relatos los une la desilusión, el sufrimiento, la decepción. Pero también la juventud, la inexperiencia, el aprendizaje. El primero de ellos, "Abigeo", cuenta la historia de Rosaura, una joven pueblerina enamorada de un mozalbete pícaro y ladrón que es sorprendido robando ganado por el hermano de esta última. Este descubrimiento supone dolor y frustración por parte de Rosaura, pero también devela el amor incestuoso que su hermano guardaba por ella. En "Helena", se narra la desdicha que una adolescente padece a causa de la rígida imposición del padre, un ex combatiente de la guerra entre el Perú y Ecuador. Su padre intenta protegerla de las desilusiones del mundo, pero no existe protección alguna que nos resguarde de las punzadas del amor. Por último, el relato "Trago amargo" da cuenta de las travesuras y picardías de una joven mujer fatal que decide jugar, de manera perversa, con el cariño y admiración que un adolescente de su barrio profesa por ella.

El segundo universo que presenta este cuentario, y tal vez el más profuso, está delineado por aquello que los estudiosos llaman la literatura fantástica. Los relatos que aquí agrupo obedecen a una estética que, desde Hoffman hasta Cortázar, apuestan por la extrañeza y la ruptura con la lógica cartesiana y aristotélica. En otras palabras, este tipo de literatura subvierte el orden natural de las cosas para presentar un universo con leyes propias. Encontramos así en los cuentos "A la caza de una bruja" y "La niña de la lluvia" el desarrollo de una trama que rompe decididamente con la realidad. O, por lo menos, con aquello que pretendemos establecer como realidad. En "La niña de la lluvia", una misteriosa mujer entra, sin que el lector sepa cómo, en la habitación de un joven profesor, a quien se ofrece como obsequio de cumpleaños. Éste, enamorado por el maravilloso e inesperado regalo que recibe, la busca por todo el pueblo siguiendo el aroma de su perfume. Cuando por fin la encuentra, ella agoniza en su lecho. El amor la fulminó, la aniquiló, la devastó. Algo parecido sucede con el cuento "A la caza de una bruja", donde una niña, perturbada por los continuos romances que su padre sostenía con mujeres desconocidas, se convierte en una de ellas cuando crece, repitiendo el error una y otra en el futuro. Otro par de cuentos desarrollan la temática de la mujer mística y escritora. Uno de ellos es "El cuaderno de Julia", en el que se puede percibir la impronta de García Márquez, a través del uso del realismo mágico en relación con la fatalidad, pues Julia vaticina la destrucción de Tarapoto. La peste, un cuento que desde el título tiende puentes con la obra de Camus, pero de rasgos marcadamentte futuristas o apocalípticos, cuenta la historia sobre la destrucción del mundo conocido. A ambos relatos los une, entonces, la fatalidad. Un tercer eje dentro de este universo fantástico lo hallamos en el cuento "Misterio del pororoca", a todas luces un relato inspirado en la mitología amazónica, mitología que día a día gana más adeptos entre los estudios literarios y que conviene no perder de vista.

El tercer universo que compone este libro es quizá un satélite del segundo. He decidido, no obstante, proponerlo como un universo independiente debido a su carácter esencialmente popular. De ambientación amazónica, pero exento de mitologías, estos relatos no pertenecen al género fantástico stricto sensu, pues los hechos inexplicables son perfectamente plausibles para las creencias populares. A medio camino entre el relato fantástico y el realista, "Machari" cuenta la historia de una joven doctora que llega a un pueblo de la amazonía peruana, donde conoce a un niño que posee tres remolidos en la cabeza. La creencia popular, dentro de la lógica que el cuento propone, obliga al niño a esconderse de las tempestades climáticas, ya que sus remolinos atraerían a los rayos. La doctora, posicionada sobre una lógica científica, desoye las advertencias de la población y lleva al niño a bañarse en el río un día en cae un tormenta. La fatalidad se cierne sobre el niño y sobre ella, a quien el pueblo no quiere volver a acoger. Por su parte, "La venganza de Jituri" cuenta la historia de un joven chamán que es capturado por unos caucheros al mando de un siniestro capataz. Jituri, en venganza, lo hechiza y envenena gracias al conocimiento, heredado de su abuelo, sobre las propiedades de ciertas plantas, entre las que aparece la ayahuasca.

En suma, el conjunto de relatos que hoy se presenta bajo el título de La niña de la lluvia muestra a una escritora en ciernes, con un interesante manejo del lenguaje y con un universo propio que vale la pena descubrir. El amor y la mujer en relación con éste, el infortunio, las creencias populares, la mitología amazónica, la narrativa fantástica, la reescritura del realismo mágico son algunas de las claves para comprender este breve cuentario.


[1]Este texto fue leído en la Masion de l'Amérique Latine en París durante el invierno de 2014.

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