
(En la foto, Ricardo Virhuez, Javier Garvich, Vidal Navarro y Elmer Arana, en el mirador de Ayacucho)
Vidal Navarro Janampa es bastante conocido en Ayacucho como un audaz editor de libros populares, que distribuye abundantemente en colegios estatales y privados de las distintas provincias ayacuchanas. Y es, tal vez, uno de los editores más exitosos de nuestro país, con tirajes que sobrepasan los diez mil ejemplares por título.
Sin embargo, Vidal Navarro no solo es un editor apasionado por difundir las creaciones literarias de su región, sino también un escritor que ya tiene muchos años de pelea en el oficio literario, con novelas como Mama Estela (2008) y Perseguido por los huesos del pasado (2010. Además, para muchos estudiantes de colegios es sin duda alguna el escritor más conocido y sobresaliente al que hayan tenido acceso últimamente.
Su novela Colegiala (2010) es muestra de su extraordinario poder fabulador y de su cariño por esos jóvenes que vemos a diario y al que poco comprendemos: los colegiales.
Se trata de una obra que bucea en la conciencia de una niña y en los acontecimientos que le ocurren cada vez que su alma inquieta, alegre, amorosa, la llevan por los caminos naturales que los adultos no solo no comprenden, sino que además odian y rechazan.
Una sociedad donde la violencia paterna y la mansedumbre materna implican algo más que los rezagos feudales heredados de la colonia: el autoritarismo de una sociedad donde los valores han sido trastocados y los ideales de justicia son impensables.
Sin embargo, la novela de Vidal Navarro no solo es el registro social que denuncia y conmina, sino también la toma de posición frente al problema. El autor toma partido y la protagonista asume la huida de casa como el primer paso hacia la liberación de una odiosa atadura. Pero se trata de una huida que no solo implica un escape, sino que es ante todo una manera de enfrentar los problemas, un decir basta al autoritarismo.
Por ello el final deviene en una catarsis donde los personajes purgan sus culpas y nos ofrece un mensaje aleccionador. La novela también toma partido y los cambios de actitud de los personajes los encaminan hacia el final donde el perdón y la reconciliación son las llaves para el inicio de una nueva vida.
Vidal Navarro, con esta novela, ha pensado en los estudiantes con quienes comparte sus libros diariamente; ha sopesado sus problemas cotidianos y los ha convertido en un alegato poderoso contra todo tipo de autoritarismo, ya sea de la figura paterna o de los maestros insensibles. Sin ninguna duda, los estudiantes encontrarán en este libro algo más que una obra literaria: tal vez un espejo de nuestras propias arbitrariedades, o las páginas amigas donde poner el hombro y descansar las esperanzas.
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