miércoles, noviembre 14, 2012

Al habla con José Hidalgo


¿Por qué escribir un poema al pisco?

Cuando tú levantas una copa de pisco al trasluz, vas a ver, ¡qué cristalino es ese líquido! por eso este poema del pisco dice así:

Agua
más pura
que el agua
Agua en llamas;
Agua
de mis incendios,
ardiente agua
para tomar
en sorbos de niebla
la vida.
Agua de uva
quebranta
Agua más pura
que el agua.
Pisco puro, acholado,
de chacra,
deseo y fiebre
en mi copa,
desgajado sol,
atrapado sol,
pisoteado
y exprimido río,
mar, cofre
de mis espejismos,
agua de uva
quebranta,
agua mas pura
que el agua.

¡Salud pues!
¡Salud contigo
y conmigo!
¡Salud parras!
¡Salud veranos!
¡Uva,
reina de las vendimias,
salud!
¡Botellas
de mis naufragios
denme de beber!

¡Ancianas
pipas de roble,
botijas y damajuanas,
brindad conmigo,
salud!

¡salud, pisco puro
Acholado,
de la chacra y de la casa,
pa! mi consumo
no mas,
ese que no se vende
compadre,
agüita de uva
quebranta,
agua más pura
que el agua,
salud!


¿Y como se llama el libro donde escribió el poema que acaba de recitar?

Es un poemario mío, que ganó el premio de "Poesía del Sur Medio Abraham Valdelomar". El libro se llama "El reino del Gran Curaca". Los poemas de este libro están integrados por elementos naturales de Ica, que son como los miembros de una gran corte de un Gran Curaca, que es un Dios cosmogónico.

Entonces así como el poema hace mención a las particularidades del pisco, también hace alusión a otro elemento iqueño, que es la "Teja" y dice así:

Cascara de azúcar blanca
blanco, manjar codicia de mi
niñez, dame
tu corazón, pecana
abierta de par en par.
Ábreme pronto, novia,
el delicado encaje
de tu vestido blanco
hecho en papel. Desnuda
quiero comerte
a besos y que a mordiscos
bese tu pulpa,
carne naranja
labio limón. Y el higo
de tu vientre dame,
en nuestra golosa,
dulce, luna de miel.

¿Y en qué año se publicó este hermoso poemario?

Se publicó en el año 1986. Y como habrás notado mis poemas esbozan a los elementos iqueños, a las líneas Nazca, al huarango, el pallar, la china, la teja, el pisco, la yuca, la quincha, la laguna Huacachina, la laguna Saraja, el cerro Saraja, a la Paraca y al Gran Curaca que es ese Dios hacedor.

Otro ejemplo es el poema a la yuca que dice así:

Tomad y comed,
este mi brazo,
Tomad y comed,
esta es mi pierna
Tomad y comed,
este es mi cuerpo
raíz y bulbo nacido
en el cielo
subterráneo de la tierra.
Tomad y comed: este es
mi cuerpo,
carne de harina
huesos de harina,
harina tierna
para la geografía redonda
de tus platos.

En los días de sol,
en los días brillantes
de los alumbramientos,
sacadme, campesino,
de la entraña
de la tierra para ver
la luz,
bailando alborozada
en los mercados.

Lavad y abrid, mujer,
la dura placenta
de mi corteza,
entre abrazos recibid
cada uno de mis brazos,
partid y repartid
mi anatomía, hostia
a la que si puedes meter
cuchillo
que las hebras de mi aroma
banderas
de triunfo
sean en el reino
de tu cocina
y tus ollas
al recibirme canten
pachamancas de gloria
para los tuyos.

¡Tomad y comedme, pues,
obrero,
este es mi cuerpo¡
¡Tomad y comedme,
compañero,
a manos llenas!
¡Tomad y comedme,
niños,
yo soy la yuca!
¡Enterrad vuestra pobreza,
clavad el hambre
en mi
clavad el diente!


¿Y por qué escribió un poema dedicado a la quincha, qué significado tiene?

El poblador iqueño, el costeño en la época de los incas, de los curacas, no tenían esa residencia como por ejemplo en Pachacamac. O en el norte como esa ciudad de barro en Trujillo, esos eran los templos los que usaban los señores. Pero la casa del pueblo era de quincha, que es caña y barro. Incluso hasta ahora vemos una casa de quincha, en cualquier costadito de camino de tierra, del terreno que le ha quedado al hombre del pueblo. Yo quise hacer un poema al barro, pero me di cuenta que me estaba equivocando cuando pasé por Pachacamac, entonces opté por la quincha, y era a la quincha a la que tenía que escribirle porque era realmente del pueblo.

Entonces dice así:

No soy
El muro
Inaccesible de las fortalezas
¡ah, poderoso escudo para el
asedio!

No soy
el majestuoso muro
de los templos donde los
dioses oyen
y observan a través de los
poros
del barro.

No
la soberbia, no
la altivez de los palacios,
efímeros
refugios del poder.

Tampoco
el solariego muro
en la casona colonial o en la
hacienda
donde el sol brilla
sólo para el diente del señor
feudal.

Ni la pulida arista,
los empinados perfiles, el
abrazo
de las paredes en una ciudad.

Sólo
armazón
de caña
brava y piel
de tierra
macerada
soy.

Sólo quincha
para tu frío
y tu calor.
Sombra y flores
de buñiga
soy
para la lluvia
y el viento,
sus asaltos feroces,
sus lanzas,
sus aullidos y sus puños
de arena.

Apenas, casi
alicaída forma, garabato
de la arquitectura,
desafío del volumen y el equilibrio
en la pampa polvorienta
y la campiña, en la desembocadura
del nervio de una duna,
de cara a los caminos
o al pie de los huarangos o a
la sombra
y las agujas de algún espino.

Rosa de mecheros también
soy.
Mortecina caricia
de velas encendidas
y leños crepitantes, fetos
de humo
y sudores fantasmas
de yucas
y de papas sancochadas,
recortando tatuajes
de hambre
en el lodo
roturado y seco.

Nido
de pájaros sin alas.
Prolongación del barro
y del cimiento
vegetal, casa quebrada,
torcida luna
escama y costra
en la herida de la pobreza
grieta en el cielo,
rajadura en la paraca,
horizonte
de desvencijadas flechas
apuntando al sol.

Pero.
también
palacio,
templo,
paraíso,
comarca,
señorío, territorio tomado
y cercado a dentelladas.
En fin, parpado del hombre sin
rostro,
que quiere despertar,
mientras bebe la vida y la
fecunda
al fuego
de la noche y sus estrellas.


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Tomado de http://diariohoracero.com/actualidad.php?edicion=48&noticia=3

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