Poeta
proletario
La vida del poeta se
confunde con su poesía. Pertenece a la estirpe de poetas como Leoncio Bueno, lo
asocio a la poesía popular que realizan vates como Teodoro Casaux, Rogelio
Gallardo Bocanegra, Antonio Escobar y José Pajuelo Pinedo. Núcleo de rendida
vocación realista y cuyo discurso
aparece como protesta, urgidos de la retratar el momento; en ellos, hay una
tendencia a las formas populares, que convierten a la poesía en sabiduría de artesano que hace
filigranas con las palabras.
La reflexión del
espacio poético liberteño demanda preguntarnos -lo pongo solo a nivel de
enunciado-, por ejemplo, qué ocurre cuando los poetas más representativos de la
región no necesariamente son nacidos en ella (Marco Antonio Corcuera) o a la
inversa, qué sucede con poetas, que nacidos en la región, aparecen con una representación
en espacio literario alejado de la región (José Watanabe). En buena cuenta, se
trata del epísteme con que leemos la poesía que se produce en el Perú, de allí
la pertinencia de imaginar categorías que la expliquen y al mismo tiempo
revisar las tensiones centro/ periferia, ciudad letrada / aldea letrada,
escritura y voz-escritura, lengua dominante y lengua originaria, entre lengua
culta y presencia de forma ancestro-populares, amén de los circuitos de
producción de las mismas, etc. Así, retornando, la referencia a un lugar de
nacimiento no parece ser un necesario expediente para determinar el desarrollo
de la poesía de una región.
Morales Salazar nació
en Contumazá (1956) es reconocido como poeta liberteño. Su imagen está más
ligada a Trujillo, que a su tierra natal. En alguna oportunidad sus paisanos le
han preguntado como así resulta siendo un poeta trujillano. Uno podría asumir con cierta ligereza que el alma del poeta trae el humus de su tierra, o que
esta se hace de cara a los contextos que vive, el asunto es más complejo de lo
que parece (vivencias, cotidianidad, (des)amores, recuerdos, itinerarios,
lecturas, interpolaciones, etc.)
De familia modesta, pasó
por las aulas de la escuela fiscal de Contumazá, zurdo por convicción. Es
señalado por el rayo. Allí empieza descubrir la magia de palabra que cuenta y
canta en boca de su madre. Le nace el gusto por la música y las canciones. Y en
algún momento descubre que es importante escribir. A los doces años abandona su pueblo, con su familia baja a Trujillo, van
a vivir en los márgenes de la ciudad, al igual que muchos migrantes, estudia en
El Porvenir y sabe que será escritor. Pero había que conseguir el pan para la
belleza, desde entonces, en la secundaria estudia y trabaja. Se vuelve
autodidacta. Nuestro escritor proletario desarrolla diversos trabajos, descubre
que una de las formas como podría acceder a la escritura es la lectura, se
vuelve ambulante, vende libros y folletos en el tiempo que las librerías entran
en crisis.
De
Nuevo Amanecer a Greda
Sus inicios literarios
están asociados a la existencia de un núcleo de poetas jóvenes que impacta a la
ciudad de Trujillo, encabezados de manera especial por Bethoven Medina. La
escena le es propicia tanto La Industria, El Satélite como El Norte ofrecen sus espacios a los noveles escritores. Es Eduardo
Quiroz uno de los periodista que alienta a toda esta generación.
En julio de 1976 se
forma el grupo Nuevo Amanecer, los mueve todavía la idea de hacer poesía, mejor
dicho buena poesía: Bethoven Medina, Diómedes Morales, Franco Chico, Manuel
Alfaro, posteriormente José Pinedo Pajuelo pertenecen al grupo. Ya para
entonces existe el Frente de Escritores de la Libertad. Papel de Viento,
aparece como una opción poética que anima Alejandro Benavides.
Si Nuevo Amanecer es
una promesa poética, los núcleos que se formarán luego tienen que ver con la vida política caracterizada por su
distanciamiento con el Apra y por su cercanía y militancia en varios casos con
la izquierda peruana. En ese contexto se forma el Circulo César Vallejo (1978),
aparece como agrupación cerrada, los une la militancia. El carácter cerrado y
las crisis de la izquierda, da pie a un nuevo núcleo, que es el que ha
perdurado, se trata de Grupo Literario Greda que se funda el 18 de Octubre de
1983, participan de este proyecto Erasmo Alayo Paredes (+), Gustavo Rojas Vela,
Teobaldo Sánchez Vásquez, Ángel Gavidia Ruíz, Camilo Gil García, César Sabana
Vera, Lizardo Cruzado y Diómedes Morales, todos ellos con una obra importante.
Esta trayectoria nos
revela simplemente la ruta de un poeta persistente. Si Nuevo Amanecer aparece
ligado a sus inicios y su inserción en el mundo de la literatura trujillana,
las siguientes experiencias tiene que ver con su vocación izquierdista y por
ello mismo con la manera como percibe la literatura.
Carné
poético
Su producción poética
está dispersa en varias ediciones periódicas y plaquetas. Su imagen es la del
poeta que ha migrado al cuento y es también estudioso de la literatura y cultura regional. Ha publicado dos breves
poemarios: No intenten sobajarme con
quizás (1981) y Perdurancias (1996). Su poesía es de contenido social; la materia
de su palabra se refiere a la coyuntura. Entre su primer libro y el segundo,
encontramos una ampliación temática, la abstracción o la palabra amoroso que
invade su poesía. Pero en ambos caso, no renuncia a una poesía definida como social,
directa, sin artilugios; la claridad y la contundencia parte del estilo que
asume su poesía. Una poesía que testimonia su tiempo; social, sí, pero también
expresa “las vivencias que uno tiene” y que, en varios momentos, alcanza un
tono andino.
La protesta está
concebida como ejercicio de representación. El poeta se instala como
representante del pueblo. La elección de la palabra poética tiene que ver con
estilos populares, de allí la utilización de un recurso léxico que hace suya la
claridad. La utilización del verso libre no escapa a un aprendizaje popular (uso
del verso medido). Esto se lee en la forma como marca el ritmo en sus versos: “Volveremos
otra vez no lo duden/ No es la primera / Ni aun será la última vez” (“Poema”);
acompañado por la exploración semántica de la
palabra elegida (“soledad”, “barre(ndero)”, etc.) o la repetición de
segmentos de palabras (“La celda es fría dura y triste”).
Un
poema: Barrendero
Barrendero
del dolor
no
barras por barrer.
Si
barres barre bien
barrendero
del dolor.
El
sudor es el principio
del
esfuerzo comunal
barrendero
del dolor
tienes
que apurar
Enfermo
y conmovido
descontento
por el mal
batallar
y batallar
es
mi sino hasta curar.
Barrendero
del dolor
un
bien es lo bien hecho
y
dicho y hecho es la dicha
y
por la dicha que queremos
barrendero
del dolor
dicho
y hecho que lo haremos
“Barrendero” tiene una estructura
de anclaje popular, se trata versos de arte menor. La presencia de las vocales
fuertes, hace del poema una pieza de juglar que canta; condición que se apoya
en la ampliación semántica que encuentro en sus poemas. Si la palabra “barrendero” inmediatamente remite
a un sujeto modesto, esta misma lo localiza en los márgenes de lo laboral y
cuya acción notifica limpieza. Situación que reivindica, precisamente como acto
de purificación social. Si el poeta artesano, apela a barrendero, lo hace para establecer un juego que tiene que ver con
su uso nominal y su posición verbal que enriquece la acción que se comunica
como veremos. Asunto se lee por momentos como carnavalesco, de aprendizaje
popular –insisto- como ocurre en “bien” y “claro”: “un bien es lo bien hecho /
y dicho y hecho es la dicha”.
Si el poema a nivel de
superficie aparece como simple y del dominio popular, el yo poético nos ofrece
una lectura que sitúa al dolor y la realidad como opuesta a la realización no
solo al yo, sino del colectivo: “y por la dicha que queremos/ barrendero del
dolor /dicho y hecho que lo haremos”. Será artesano de la palabra, de una
palabra comprometida con el nosotros, con lo colectivo, su ser de la poesía, de
la poesía misma, de un obrero de la palabra.
Referencias:
Morales Salazar,
Diómedes. Perdurancias. Tujillo:
Greda editores, 1996.
Poemas de Diómedes
Morales Salazar en
http://gonzaloespino.blogspot.com/2012/01/diomedes-morales-salazar-poeta-obrero.html

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