sábado, junio 10, 2006

REVISTA PERUANA DE LITERATURA nº 5

I N D I C E

ESPECIAL SOBRE LITERATURA APURIMEÑA
En homenaje a James Oscco Anamaría
. Literatura apurimela: una aventura. Los narradores. Poetas de Apurímac (Federico Latorre) /Sara cosecho, un libro injustamente olvidado (Javier Garvich)/ Muestra de poesía apurimeña /Ganadores del Concurso Literario Quechua Castellano /Nacimiento de la crítica: El Lunarejo (Carmen Perilli) /José María Arguedas: narrativa infinita (Ricardo González Vigil) / Lázaro Rodríguez / Freddy Roncalla, un mitimae /Nilo Tomaylla, apurimeño en Zúrich / Rubén Bueno / Chabuca Granda: apurimeña de nacimiento, ¿limeña de corazón? / Feliciano mejía: Soy un mensajero

CLASICOS
El mundo es ancho y ajeno, Ciro Alegría (David Abanto)

AUTORES
. Oswaldo Reynoso (Arequipa)
. Rosina Valcárcel (Lima)
. Oscar Colchado (Ancash)

CRONICA
. Narrativa peruana bajo la lupa: La batalla de Madrid, Ricardo Virhuez Villafane
. Un congreso memorable, cuestionario

ENSAYOS
. La narrativa minera en el Perú, Roberto Rosario Vidal
. ¿El penúltimo Encuentro Baquerizo?, Javier Garvich

En memoria de James Oscco Anamaría, asesinado el 20 de octubre de 2005 en Abancay por orden del gobierno de Alejandro Toledo.


E D I T O R I A L

Belleza y rebeldía del dios hablador

Siempre se van los mejores. En el Perú, un país tan hermoso como cruel, las víctimas suelen ser los más desprendidos, los más generosos, los más justos, los más sinceros. James Oscco Anamaría era uno de ellos y ya pertenece al impresionante osario de los mejores hijos de nuestro pueblo. Los que ya no están con nosotros.
James Oscco era la gran promesa de la literatura apurimeña. Y en número dedicado a la literatura de Apurímac, su asesinato no solamente es una dedicatoria más sino, quizá, una tremenda metáfora del devenir de la literatura peruana.
Hoy en el Perú está prohibido escribir sobre nuestro pueblo y sus luchas, sobre la tremenda epopeya de los años ochenta, sobre aquellos peruanos que dieron su vida por el ideal de igualdad y justicia. Quienes lo hacen están condenados al anonimato, al ninguneo, al desprecio. Los medios hegemónicos de la capital tarjan sin rubor cualquier trabajo literario que aluda a los desaparecidos, a la brutalidad de las fuerzas armadas, al genocidio de diversas formas que padecieron los peruanos más pobres y sufrientes del siglo veinte. Y el escritor que elija esos escenarios para su arte no solo será despreciado, sino también sospechoso. Y en el Perú de hoy, un sospechoso sin dinero y con ganas de servir al pueblo es casi un condenado a muerte, sin derechos, sin la protección del Estado y tragado por la censura de los medios. Ese fue el caso de Oscco.
Defendemos la causa de Oscco porque en ella defendemos la causa de la maravillosa infinidad de escritores peruanos que no han vendido su pluma al gusto hegemónico de una literatura del espectáculo, de temas banales y lenguaje chato. Defendemos la causa de los escritores que hacen de su arte una ventana al Perú profundo, hermoso y cruel que nos ha cobijado.
Belleza y rebeldía han sido y son los nortes de una literatura casi desconocida para el peruano medio como lo es la apurimeña. Más allá de José María Arguedas, poco se sabe de una literatura que florecía en la región ya desde el virreinato mismo y que nunca perdió su vena de revelación y denuncia. Aproximarse a la historia de la literatura apurimeña es aproximarse a un país aún por descubrir y celebrar. No sin riesgo, puesto que la curiosidad y el conocimiento se castigan en el Perú.
Invitamos a nuestros lectores a este riesgo, pues vale la pena conocer este país y este pueblo. Los altavoces del poder nos dirán que en ese conocimiento solo perderemos el tiempo investigando una literatura ignara propia de roquedales recónditos poblados por campesinos autistas y salvajes.
Y les responderemos que en esos roquedales y en esos campesinos está lo más auténtico y hermoso de nuestra patria. Disfrutaremos de esa belleza y la convertiremos en sed de justicia e igualdad, de libertad y lucha. ¿No hizo eso Jose María Arguedas? ¿No lo quiso hacer también James Oscco? ¿No es acaso el testimonio de toda una literatura peruana aún por descubrir?
Empecemos por Apurímac.

REVISTA PERUANA DE LITERATURA nº 4

I N D I C E

ESPECIAL SOBRE LITERATURA LIBERTEÑA
Panorama de la literatura liberteña
(Gerson Ramírez y José López) ⁄ La
literatura es optimismo
(Bethoven
Medina) ⁄ Diálogo norteño entre
Goldemberg y González Viaña

César Vallejo, poeta materialista
(Ricardo Vírhuez Villafane) ⁄ Trujillo
en el s.XVII en una iconografía de
Guaman Poma
(Jacobo Alva) ⁄ Ejes
temáticos en la poesía de
Romualdo
(Gustavo Tapia) ⁄
Indigenismo y picaresca en Juan
Morillo
(Javier Agreda) ⁄ La súbita
agonía de Melacio Castro
(Walter
Lingán) ⁄ Escritores liberteños

AUTORES
Marcos Yauri Montero ⁄ Huaraz
Sara Joffré ⁄ Callao
Félix Huamán Cabrera ⁄ Canta

CLASICOS
Collacocha ⁄ Enrique Solari
Swayne (por Javier Garvich)

ENSAYOS
Adolfo Vienrich: Ideología, nación
e indigenismo
⁄ Gustavo Montoya
Mundialistas y aldeanos:
Arguedas en debate
⁄ Pierre Lepape
César Vallejo narrador: Escalas
David Abanto
Centenario de Oquendo de Amat
Jorge Ita Gómez
Julio Ramón Ribeyro y Santiago
de Chuco
⁄ Angel Gavidia


E D I T O R I A L

En la casa de Vallejo

Tal como es ahora nuestra costumbre, esta vez dedicamos el especial de nuestra revista a la literatura liberteña, en el norte del Perú. La Libertad, tierra de poetas y narradores, un mundo de reinas de bellezas, marinera y maravillosas ruinas de nuestro pasado preínca, nos ha legado al más grande poeta en lengua española, César Vallejo, y a uno de los mejores novelistas latinoamericanos, Ciro Alegría, como una muestra de que la naturaleza pródiga bien puede complementarse con los grandes genios de la cultura.
Sin embargo, referirnos a la literatura liberteña no es tarea fácil. Tal como nos sucedió cuando realizamos el especial sobre literatura puneña, hemos encontrado más escollos que facilidades para mapear el rico abanico literario de esta región. Los libros y revistas son casi inencontrables, las bibliotecas carecen de una actualizada o por lo menos decente bibliografía de su propia región, y hasta los propios escritores colaboran con su desidia (por decir lo menos)
para encontrar los textos que nos ayuden a elaborar el especial soñado.
Por suerte, escritores como Angel Gavidia y otros amigos trujillanos fueron solidarios con nuestra investigación y ahí tenemos esta selección de críticas, reseñas y breve selección poética y narrativa que ahora presentamos.
Una vez más, este viaje al interior de la literatura peruana nos demuestra que nuestra literatura goza de buena salud, que la poesía y la narrativa se encuentran en un alto sitial en las letras hispanas, y nos hubiera gustado encontrar textos en lengua moche (o muchik) y culle para ilustrar variantes de la literatura norteña. Nos hubiera gustado presentar esa imaginería oral que acaso es más sólida que la escrita, pero en fin, esa es la historia de nuestras limitaciones y seguiremos tratando (siempre) de superarlas.
Ahora ya podemos decir que la literatura de nuestro país es un universo rico y maravilloso, y no ese par de nombres que el márketing y el penoso periodismo cultural de nuestra prensa se encarga de enrostrarnos como si solo ellos fueran «nuestra» literatura. Ahora estamos más convencidos de que esta literatura del interior es realmente la literatura peruana, y nos alegramos de que el nombre de nuestra revista y nuestro objetivo tengan tan feliz encuentro.
El otro paso, el que nos ayudará a la difusión y el reencuentro de los escritores con sus propias obras, es la creación de una Red de Distribución de libros y revistas con la mayoría de pequeñas librerías en todas las ciudades del país. En esa coordinación andamos. De este modo, un libro que un escritor o una pequeña empresa editorial publique pueda ir a esta Red y ser distribuido en todas las librerías que la integren. En otras palabras, por más pequeño que sea el tiraje, el libro estará realmente presente en todo el Perú.
Tal vez lo que menos nos falte en estos momentos sea el entusiasmo, ya que enseguida emprenderemos el viaje al mundo poco conocido, rico en folclor y de no menos aportes literarios como la región Apurímac, donde José María Arguedas vio la luz y nos entregó su narrativa insuperable y su magisterio de antropólogo, folclorista y gran poeta.
Por eso ahora, con este especial sobre literatura liberteña, damos un paso más en este saludable empeño por conocer nuestra propia literatura peruana y difundirla. Se trata de un universo inagotable. Tan cercano y tan maravilloso.

REVISTA PERUANA DE LITERATURA nº 3

I N D I C E

ESPECIAL SOBRE LITERATURA PUNEÑA
El cuento alrededor del Titicaca /Feliciano Padilla
El Pez de Oro de Gamaliel Churata
Carlos Oquendo de Amat / David Abanto
Evocacion de escritores puneños / Juan Alberto Osorio
La conciencia humana no puede globalizarse / Omar Aramayo
Escribo por el gusto de escribir / Luis Gallegos
El Qolla. novela inédita de Mateo Jaika / Jorge Flórez-Áybar
Poesía, testimonios y entrevistas: Gloria Mendoza, poesía aimara, Julio Rosasco Gerkes, Jorge Flórez-Áybar, José Luis Ayala, Christian Reynoso, Jovín Valdez, Boris Espezúa, Luis Pacho, Lolo Palza, Jóspani, Alexandra Talavera, Paulo César Larico Quispe, Gabriel Apaza, Víctor Villegas, Elías Yapura, Simón Rodríguez, Alberto Valcárcel

AUTORES
Isaac Goldemberg / Lima
Leoncio Bueno / Trujillo
María Teresa Zúñiga / Huancayo

CLASICOS
Sangama/ Arturo D. Hernández / por Ricardo Vírhuez Villafane

ENSAYOS
Las vanguardias peruanas / Yazmín López Lenci
Teoría de las micciones / Antonio Sarmiento
Algunas tendencias de la narrativa peruana actual / Ricardo Vírhuez Villafane

TEATRO

A ver un aplauso: ¿Teatro sin fronteras? / Agnès Surbezy


E D I T O R I A L


Otro paso adelante
Las ciudades, como las personas, tienen alguna vez en su trayectoria un momento mágico, un tiempo extraordinario que irrumpe casi sin avisar y convoca todas las grandezas de una en un magma vigoroso que brilla en su propia incandescencia, sea el París de las vanguardias, el Moscú de la revolución, la Nueva York del jazz, el Berlín de la república de Weimar o la Praga del 68. En el Perú ese momento llegó hace cerca de ochenta años en Puno, una ciudad cuya frontera le regaló los innovadores vientos occidentales desde la Argentina. Pero en aquel momento especial (el impacto de las revoluciones mexicanas y rusa, el estallido de las vanguardias artísticas, la consolidación del discurso indigenista, etc) aquellos jóvenes intelectuales y artistas puneños tuvieron el acierto de no copiar sino de interpretar; no imitaron las nuevas modas, dialogaron con ellas y sacaron sus propias conclusiones. Se atrevieron a ser originales, a hablar con su propia voz. Y los resultados están en toda la impresionante vorágine que significó el grupo Orkopata, el boletín Titikaka, Carlos Oquendo de Amat y Gamaliel Churata, por hablar de las cotas más representativas de aquellos años que, desgracia nacional, no tuvieron continuidad en un país que diez años después viró hacia un hispanismo retrógrado y conservador. Todavía hoy, al leer las páginas de El Pez de Oro o los versos de Cinco metros de poemas sentimos una terrible envidia: aquel arte sigue siendo, casi un siglo después, vanguardia pura. Sigue siendo algo nuevo, nos sigue diciendo imágenes y conceptos increíbles, nos sigue sorprendiendo una y otra vez. Esa es, pues, la verdadera riqueza del arte, ser invariablemente actual pese al caminar de los años.
Y hoy, la Ciudad del Lago parece alistarse para otra época similar. En el tercer milenio, los escritores puneños trabajan las banderas de proponer voces propias que respondan con lucidez al discurso hegemónico de la capital y a ese tornado cultural que es la globalización. Hoy desde Puno se pide reescribir la historia de nuestra literatura, ofrecer una nueva perspectiva en nuestra crítica literaria, rescatar voces olvidadas, proponer temas y modelos narrativos alternativos, inyectar otro acento a la poesía, volver a pensar este país desde otra identidad y otro conocimiento. Crear debate, el debate.
Las viejas torres de marfil de nuestra oligarquía están siendo sitiadas por nuevas voces y corrientes culturales -todas de innegable color popular- que están descubriendo otro Perú a los ojos de sus propios connacionales. Los conos de Lima, lejos de adherirse al estilo criollo de las capas hegemónicas, han creado su propio espacio, su propio mercado, su propio lenguaje y, cómo ignorarlo, su propia estética. Las provincias del interior, merced al experimento de los gobiernos regionales, bullen de iniciativas políticas, económicas y culturales que no siempre son del agrado del gobierno que ocupa el rancio palacio de Pizarro. La genuina movilización popular contra los abusos de las compañías mineras y la corrupción institucional (los congresistas son probadamente violadores y corruptos, ex militares genocidas en los servicios de inteligencia, cocainómanos en las capas altas, y un etc larguísimo) son solo la punta de un iceberg que contiene una nueva sociedad en gestación.
¿Se está reandinizando el Perú? ¿Tiene todavía sentido hablar de lo andino en pleno siglo XXI o hay que inventar un nuevo término? ¿Acaso la matriz cultural andina se está disolviendo en contacto con otras influencias occidentales en fatal sincretismo? ¿O estamos hablando de una cultura andina dinámica que es capaz de absorber y digerir a su manera las diversos flujos culturales del exterior, y reproducirse continuamente como los programas de Windows?
Ese debate, ignorado a conciencia por la clase dominante peruana, es el que debe ya promoverse en voz bien alta por los escritores del Perú. Y es imprescindible que los hermanos de Puno, de cuya fortaleza y riqueza cultural hablan estas páginas, nos den su criterio y opinión. Es su hora.


Javier Garvich/ editor

REVISTA PERUANA DE LITERATURA nº 2

I N D I C E

ESPECIAL SOBRE LITERATURA CHIMBOTANA
Panorama de la Literatura Chimbotana (por Gonzalo Pantigoso)
La nueva narrativa chimbotana y Poesía chimbotana de los 90 (por Ricardo Ayllón)
Juan Ojeda y la Destrucción de este Reino (por Javier Morales Mena)
• Entrevistas: Gonzalo Pantigoso, Dante Lecca, Marco Cueva, Jaime Guzmán, Miguel Rodríguez (testimonio)

AUTORES
Jorge Flórez Aybar (Puno)
Angel Gavidia (Trujillo)
Zein Zorrilla (Huancavelica)

CLASICOS
El zorro de arriba y el zorro de abajo/ José María Arguedas (por David Abanto)

LIBROS
Los ilegítimos/ Hildebrando Pérez Huarancca (por Roberto Reyes Tarazona)
El imaginario de la palabra/ Bladimiro Centeno (por Feliciano Padilla)
El quinto evangelio/ Marco Cárdenas (por Javier Garvich)

ENSAYOS
En defensa de la imaginación pornográfica (por Tanya Tynjala)

ANIMALES LITERARIOS
Boris Vian (por Javier Garvich)

CRITICA
• Limbo para Sofía (Maurizio Medo)
• Escritos mitimaes (Fredy Roncalla)
• Raro oficio (Dante Lecca)
• Cábala para Inmigrantes (José Luis Ayala)
• El aullar de las hormigas (Italo Morales)
• Relámpagos de amor (James Oscco)
• Transparencias (José María Gahona)

E D I T O R I A L

Voces para este nuevo siglo


Con el especial dedicado a la literatura chimbotana, la Revista Peruana de Literatura quiere iniciar un agradable viaje por todo el país, deteniéndonos en ciudades y provincias caracterizadas por una gran vitalidad cultural. Y tenemos tal abundancia que ya nos es difícil elegir. Deshaciéndonos de la ominosa década pasada, tenemos enfrente un nuevo país que empieza a crecer.
Hoy asistimos a una poderosa actividad literaria en las ciudades del interior del país. Revistas culturales, nuevas y atrevidas editoriales, talleres de narración, colectivos de poetas, festivales y encuentros de escritores, etc. Todo eso viene de adentro. Y no lo decimos solo en términos geográficos. La inmensa cantidad de iniciativas nace de la propia voluntad de los escritores, al margen de cualquier institución pública, de cualquier ONG, de cualquier burocracia cultural. A falta de dinero, se ponen ganas y esperanza. Y los resultados están allí: Chimbote, por citar la ciudad a la que dedicamos este número, exhibe una editora dinámica y exitosa, cuatro revistas de literatura en activo, varios escritores destacados, recitales de poesía en los que se supera largamente el centenar de asistentes y se acerca muchas veces al millar, presentaciones de libros ruidosas y festivas, una cantidad impresionante de narradores y poetas que van desde los colectivos estudiantiles hasta las redacciones de periódicos. Esta labor no es ni casual ni exclusiva. Muchas cosas están cambiando en nuestro país.
Se afirman nuevas voces en el Perú del siglo XXI. Voces que han dejado de mirar a la capital con respeto para buscar su propio lenguaje artístico, que ante la inexistencia de política cultural alguna por parte del Estado no se han quedado cruzados de brazos. Ya no creen en vacas sagradas. Buscan y encuentran nuevos sujetos y escenarios literarios, con lo cual evidencian una sensibilidad distinta y educan así a un auditorio inédito. Y que esto no se difunda en los medios masivos de comunicación es algo que ya no importa a nadie.
La RPL reconoce y difunde, por ello, estas iniciativas culturales que se activan en todo el país. Frente a algunas tesis capitalinas que profetizaban la agonía de la literatura en provincias, la realidad se manifiesta terca y saludable. ¿Será entonces que el futuro de la literatura peruana está en el interior del Perú? Esa, por ejemplo, es nuestra profecía.

REVISTA PERUANA DE LITERATURA nº 1



INDICE


Miguel Rodríguez Liñán
• Feliciano Padilla Chalco
• Walter Lingán
Carlos Rengifo Rivas
• Tito Cáceres / El Tungsteno
• Carlos Toledo / Antología del cuento ancashino
• Luis Salazar Orsi / El poder de Antonio Latino
• Goyo Torres / Literatura arequipeña
• Feliciano Mejía / Memorias del tiempo
•Mario Mayhua / Entrevista con Efraín Miranda
• Zein Zorrila / La novela andina y el canon literario criollo
• Maurizio Medo / El origen de lo diverso en la generación del 80
• Javier Gárvich / Limónov: El punk que quiso ser dios
• G. García Márquez / Asombro por Rulfo
• Juan Rulfo / Confesiones
• Noam Chomsky: EEUU es el jefe mundial del terrorismo de Estado
• En Defensa de la Humanidad
• Manifiesto de los Uros
• Manifiesto de la Asociación de Escritores del Perú

EDITORIAL

Tarea de locos


Estimados lectores:
Una vez más, nuestro país atraviesa por una de sus tantas crisis que sirve de argumento a los grupos políticos para justificar la pobreza y aumentar las desigualdades sociales. Una vez más somos conscientes de que la cultura, por tanto, debe librar su propia batalla.
Y eso es justamente lo que a diario nos demuestra la cultura popular con sus danzas folclóricas, canciones, piezas teatrales, fiestas, pasacalles y las comúnmente llamadas celebraciones costumbristas. Es decir, la cultura viva contra viento y marea.
Y no es que creamos que la cultura pueda autosostenerse. Lo que pasa es que la desidia y el abandono que el Estado peruano hace de la cultura nos anima a comprobar que ella, a pesar de todo, sobrevive, crece y se enraíza más entre las necesidades espirituales de la gente.
Algo parecido ocurre con la literatura. Nuestro panorama no es nada halagador y más bien sentimos que los escritores batallamos en la cuerda floja no solo por la ausencia de una política cultural coherente, sino también por la poca capacidad de las casas editoriales para abarcar los numerosos textos de poesía, ensayo, narrativa, crítica e investigaciones escritos por autores que muchas veces permanecen inéditos, y por la curiosa inexistencia –en tiempos de los grandes saltos de las comunicaciones– de un sistema de distribución de libros que satisfaga las demandas de los lectores de todo el país.
Tenemos, además, la injusticia que cometen los medios de comunicación con la mayoría de escritores al negarse a difundir sus libros recién publicados, ya que las notas culturales están reservadas para los escritores "consagrados", sin comprender que un trabajo más democrático en estas páginas no solo mejoraría la negativa imagen que en general se tiene del periodismo, sino que ayudaría bastante en el desarrollo cultural de nuestro país.
A esto hay que añadir que los escritores están desprotegidos en sus derechos de autor y carecen de las mínimas condiciones propias de cualquier profesión, como seguro social, ingresos básicos o empleos en actividades propias de su oficio.
Frente a este panorama la mayoría de escritores peruanos ha optado por agruparse en pequeños grupos literarios y publica numerosas revistas para difundir sus obras, mientras que sus libros son financiados generalmente con su propio peculio y, con suerte, con el auspicio de alguna institución. Adicionalmente a este esfuerzo, el escritor suele ser el vendedor de sus propios libros a los amigos y familiares, uno por uno, para lo cual organiza presentaciones públicas tanto en Lima como en provincias y casi nunca agota el simbólico tiraje de mil ejemplares que se ha hecho norma en el Perú.
Como vemos, no es nada auspicioso el futuro para cualquiera que desee iniciarse en el mundo de las letras.
Sin embargo, los esfuerzos para superar estas carencias emergen para demostrar que el pesimismo no pertenece a los escritores. Hace poco se ha formado la Asociación de Escritores del Perú, después de la penosa experiencia que fue la ANEA y su asalto por mercenarios de la cultura. También hay que resaltar el surgimiento de casas editoras que, de manera casi marginal, luchan por un espacio en el esquivo mundo literario junto a las grandes editoras que poco a poco van comprendiendo la importancia de abrirse a todos los públicos del Perú.
Esta revista es un grano de arena en esta batalla.
Nos preocupa principalmente la difusión de los libros y de los autores peruanos, y por eso apuntamos a descentralizar la crítica literaria en favor de quienes no gozan de las tribunas adecuadas para que sus obras sean conocidas por todos los lectores.
Tarea peligrosa o tarea de locos. Lo cierto es que ya estamos en camino y ahora contamos contigo, amigo lector, para que la comunicación entre los escritores y el público sea más auspiciosa de lo que hasta ahora ha sido.

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Ricardo Virhuez Villafane
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